En el sistema escolar italiano tenemos una larga experiencia de las
diferenciaciones (curriculo, evaluación...) para los alumnos
minusvalidos dado que probablemente tenemos la normativa más
inclusiva al mundo. El alumno minusvalido tiene derecho a un profesor
de apoyo que, para una determinada cantidad de horas semanales, se
asigna a la clase. La clase entera aprovecha de este especialista en
la diferenciación didáctica que trabaja conjuntamente con los
profesores de la disciplinas. En conclusión estamos bastante
formados (en la practica diaria) para una diferenciación “hacia
abajo”.
Lo
que falta en la cultura escolar italiana es una diferenciación
“hacia arriba” para los alumnos superdotados y/o con intereses
específicos. Estos alumnos constituyen un problema dado que se
desmotivan, a veces están deprimidos o actúan perturbando el
progreso de la clase.
Normalmente
en los trabajos de grupo formo un grupo de alumnos de un nivel
superior al cual asigno tareas mas exigentes. El año
pasado propuse una actividad de matemáticas por la tarde (acceso
libre y gratuito para los estudiantes interesados) de problem solving
y juegos matematicos. No son experiencias muy frecuentes en el
sistema escolar publico italiano.
El
tema de la diferenciacion esta relacionado con lo de los recursos.
Clases con un numero de alumnos grandes (25-30), recortes en las
horas concedidas para el apoyo de hecho limitan la posibilidad de
diferenciar la enseñanza.
En el sentido de que el diferenciar cuesta cada vez más al docente.
Tampoco se pueden proponer actividades extraescolares si falta el
dinero para pagar los profesores.
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